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El "me duele la tripa" es, probablemente, la frase que más escuchamos los padres y una de las consultas estrella en pediatría. Sin embargo, detrás de esa mano apoyada en el abdomen se esconde un mundo de posibilidades: desde una digestión pesada hasta una señal de alerta emocional.
En Maternify, queremos ayudarte a descifrar ese lenguaje corporal de tu hijo. No todos los dolores de barriga son iguales, y saber distinguir el origen es la clave para actuar con calma y eficacia.
Para entender qué le pasa a tu pequeño, lo primero es identificar la duración y la frecuencia del malestar.
Es aquel que aparece de repente. En la inmensa mayoría de los casos, la causa es benigna y pasajera:
Si tu hijo se queja de forma intermitente durante más de 3 meses, hablamos de dolor recurrente. Lo curioso es que en más del 50% de los casos, tras realizar pruebas médicas, no existe una causa orgánica (una enfermedad física). Pero atención: que no haya una lesión no significa que al niño no le duela. El dolor es real.

El sistema digestivo está íntimamente conectado con el sistema nervioso. Los niños, que a menudo no tienen las herramientas verbales para expresar ansiedad o miedo, somatizan a través del abdomen.
Si el pediatra ha descartado causas físicas, es momento de observar el entorno:
Aunque la mayoría de los dolores ceden con reposo y mimos, existen banderas rojas que requieren una valoración médica sin demora:

¿Es normal que a mi hijo le duela la barriga siempre antes de ir al colegio? Es muy común debido a la somatización. Si el dolor desaparece en vacaciones y el pediatra ha descartado causas físicas, es probable que exista un factor emocional (nervios o conflictos sociales) que se manifiesta físicamente.
¿Cómo puedo saber si es una apendicitis? La apendicitis suele empezar con un dolor difuso cerca del ombligo que migra hacia la fosa ilíaca derecha. El dolor empeora al moverse o saltar y suele ir acompañado de febrícula y pérdida de apetito. Ante la duda, acude a urgencias.
¿El dolor de tripa recurrente puede ser una intolerancia alimentaria? Sí. En casos persistentes, el pediatra suele investigar intolerancias a la lactosa, gluten o fructosa. Si el malestar y los gases aumentan tras ingerir ciertos alimentos, es un dato clave para la consulta.
¿Qué puedo darle para aliviar el dolor de forma segura? Aplica calor suave local y ofrece reposo. Evita administrar analgésicos o laxantes sin consultar, ya que pueden enmascarar síntomas graves que el médico necesita evaluar.
El dolor de barriga es un mensajero. A veces nos habla de un virus y muchas otras de una preocupación que el niño no sabe nombrar. Escuchar ese dolor con paciencia es nuestra mejor herramienta.
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