
Las pezoneras generan muchas dudas: para algunas madres son un salvavidas, para otras un accesorio que preferirían no necesitar. La realidad es que, bien indicadas y utilizadas correctamente, pueden ser una herramienta útil dentro del proceso de lactancia. En este artículo te contamos qué son, en qué situaciones se recomiendan y cuáles son sus ventajas e inconvenientes.
Las pezoneras son unos protectores de silicona muy fina y flexible que se colocan sobre el pezón y parte de la areola durante la toma. Su objetivo es facilitar el agarre del bebé y proteger el pezón en determinadas circunstancias.
Las actuales no tienen nada que ver con las antiguas: hoy se fabrican en silicona ultrasuave, anatómica y sin sabor ni olor, para interferir lo mínimo posible en la succión del bebé.
No están pensadas para usarse “por sistema”, sino en situaciones concretas y, a ser posible, con acompañamiento de una asesora de lactancia o profesional sanitario:

✔️ Facilitan el agarre cuando hay dificultades iniciales.
✔️ Permiten continuar con la lactancia materna evitando pasar directamente a la extracción y al biberón.
✔️ Pueden reducir el dolor en pezones muy sensibles si el agarre mejora.
✔️ Dan seguridad a la madre en momentos de estrés o frustración.
⚠️ No solucionan por sí solas el problema de base (mal agarre, frenillo, postura…).
⚠️ Pueden interferir en la estimulación del pecho si el uso no es correcto o prolongado sin seguimiento.
⚠️ Requieren talla adecuada: si son pequeñas rozan el pezón; si son grandes, irritan la areola.
⚠️ Algunas madres se sienten dependientes de ellas y les cuesta retirarlas después.

El bebé debe agarrarse igual que sin pezonera:
Si el agarre no es bueno, la transferencia de leche será menor y pueden aparecer molestias.
Sí. En muchos casos son una ayuda temporal. Algunas pautas habituales:
Muchos bebés las dejan espontáneamente entre los 2 y 4 meses. Y si no, y la lactancia funciona bien, también es válido seguir con ellas si la madre está cómoda.


Las pezoneras no son ni “buenas” ni “malas” en sí mismas: son una herramienta. Bien usadas, pueden marcar la diferencia entre abandonar o continuar con la lactancia. La clave está en:
En Maternify siempre recomendamos acompañar su uso con asesoramiento profesional para que la experiencia de amamantar sea lo más cómoda, eficaz y bonita posible 🤍

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