
Por Carla Quintana · Jefa de enfermeras · Número demarcador de posición: {PLACEHOLDER} · Actualizado: septiembre 2026
El dolor es una de las principales preocupaciones cuando pensamos en el parto. ¿Será muy intenso? ¿Podré manejarlo? ¿Necesitaré epidural? ¿Hay otras opciones?
Es normal hacerse estas preguntas, especialmente cuando es tu primer parto. Y aunque no podemos saber exactamente cómo será tu experiencia, sí puedes prepararte para conocer diferentes herramientas y decidir qué necesitas en cada momento.
Prepararte para el parto también significa conocer tus opciones, resolver tus dudas y pensar qué necesitas para sentirte segura durante el proceso. Por eso, desde Maternify, recomendamos realizar una sesión de preparación al parto con una matrona, adaptada a tus necesidades y preferencias, en la que puedas informarte, resolver tus dudas y llegar a ese momento con mayor tranquilidad.
No se trata de decidir entre “parto natural” o“epidural”. Se trata de conocer tus opciones y poder elegir lo que necesites en cada momento.
El dolor durante el parto tiene diferentes componentes. Las contracciones uterinas participan en la dilatación del cuello del útero y en el descenso del bebé, mientras que durante el avance del parto pueden aparecer sensaciones de tensión, estiramiento y presión en la pelvis y el suelo pélvico.
Pero la intensidad del dolor no es igual para todas las mujeres. Según el Instituto Nacional para la Excelencia en la Salud y los Cuidados (NICE), la experiencia del dolor es única y puede expresarse de diferentes maneras. También pueden influir factores individuales, culturales y emocionales.

El dolor y el sufrimiento no son exactamente lo mismo. El dolor forma parte del proceso fisiológico del parto y está relacionado con los cambios que experimenta el cuerpo a medida que avanzan las contracciones,la dilatación y el nacimiento del bebé. Sin embargo, la forma en la que cada mujer percibe y vive ese dolor puede ser muy diferente.
El miedo, la ansiedad y la tensión pueden influir en cómo se afrontan las sensaciones del parto. Por eso, el manejo del dolor no consiste únicamente en decidir si se quiere utilizar analgesia o no. También implica prepararse física y emocionalmente, sentirse segura y contar con apoyo durante el proceso.
No existe una única manera de afrontar el dolor durante elparto. Algunas mujeres prefieren empezar con estrategias no farmacológicas yrecurrir a la analgesia si la necesitan; otras tienen claro desde el principioque quieren utilizarla. También es posible combinar diferentes opciones ycambiar de decisión a medida que avanza el parto.
Hay diferentes recursos que pueden ayudarte a afrontar las contracciones sin medicación o como complemento de otros métodos. Estas herramientas no buscan eliminar el dolor, sino ayudarte a gestionarlo y sentir mayor control durante el proceso.
- Respiración y relajación
Durante las contracciones, aprender a respirar de forma consciente y buscar momentos de relajación puede ayudarte a disminuir la tensión y a concentrarte en las sensaciones del momento. También puedes recurrir a música, mindfulness u otras técnicas de relajación que te resulten útiles. La OMS las contempla como opciones para mujeres que solicitan alivio del dolor durante el parto.
- Movimiento y cambios de posición
Durante el parto, moverte y cambiar de postura puede ayudarte a encontrar una posición más cómoda durante las contracciones. Siempre que la situación clínica lo permita, puedes caminar, balancear la pelvis, utilizar una pelota de fitball, colocarte a cuatro apoyos o apoyarte sobre una superficie para descargar peso.
En la preparación al parto también pueden practicarse diferentes series de movimiento y “La Rueda”, que propone trabajar distintas posiciones en la cama o en el suelo, con o sin elementos de apoyo,para favorecer que el cuerpo se mantenga cómodo y pueda cambiar de posición cuando lo necesite.
Además, los brazos, los apoyos y el acompañante puedenformar parte del movimiento: apoyarte sobre una pelota, una silla o tuacompañante puede ayudarte a descargar peso, mientras que el acompañante puedeofrecer soporte físico o masaje.
No existe una postura perfecta: prueba, cambia y busca laque te resulte más cómoda en cada momento.
- Masaje y contacto
El masaje y el contacto físico pueden ser unaherramienta de apoyo para afrontar las molestias durante las contracciones,especialmente en la zona lumbar. Tu acompañante puede aprender diferentesformas de dar soporte, aplicar presión y realizar masajes para ayudartea encontrar una postura más cómoda.
Algunas opciones que podéis practicar antes del parto son:
Estas técnicas permiten que la persona que te acompañatenga un papel activo durante el parto y pueden combinarse con movimiento,cambios de postura y otras estrategias de alivio. Además, las técnicasmanuales como el masaje pueden ofrecerse como una opción para el manejo deldolor durante el parto, teniendo siempre en cuenta lo que te resulte agradabley cómodo.
- Agua caliente
La ducha o el baño pueden resultar reconfortantes durante eltrabajo de parto. NICE recomienda ofrecer la posibilidad de utilizar aguadurante el trabajo de parto como método de alivio del dolor y establece que latemperatura del agua no debería superar los 37,5 °C.
Por eso, si te interesa utilizar esta opción, pregunta durante el embarazo qué recursos tiene disponibles el centro donde darás a luz.
- Acompañamiento continuo
Durante el parto, tu acompañante puede ser mucho más quealguien que simplemente está a tu lado. Puede ayudarte a sentirte sostenida,acompañarte en los cambios de posición y ofrecerte contacto físico durante lascontracciones.
Puede, por ejemplo, sujetarte mientras estás de pie,ayudarte a apoyarte sobre una pelota o realizar presión y masaje en zonas quete resulten agradables, especialmente durante las contracciones. Tambiénpuede recordarte las técnicas que hayas practicado durante la preparación alparto y adaptarse a lo que necesites en cada momento.
Por eso, preparar también el papel de tu acompañante antes del parto puede ser útil practicar juntos algunas posiciones, masajes y formas de dar soporte os permitirá llegar al momento del parto con más recursos y confianza.
Si las estrategias no farmacológicas no sonsuficientes para ti, o simplemente prefieres utilizar analgesia, también tienesdiferentes opciones. Pedir analgesia no significa que hayas hecho una peorpreparación para el parto, es una herramienta más y la decisión puede cambiaren cualquier momento.
- Analgesia inhalada
En algunos centros se utiliza una mezcla de oxígeno y óxido nitroso que la propia mujer puede inhalar durante las contracciones. Puede proporcionar cierto alivio y actuar rápidamente, aunque también puede producir mareo o náuseas.
- Analgésicos por vía intravenosa o intramuscular
También pueden utilizarse determinadosmedicamentos analgésicos durante el parto como los opioides. Su efectosobre el dolor es más limitado que el de una epidural y pueden producir efectossecundarios como somnolencia, náuseas o vómitos. Algunos también puedentener efectos transitorios sobre el bebé, por lo que su utilización debevalorarse con el equipo sanitario.
- Analgesia epidural
La analgesia epidural es una de las opciones más eficaces para aliviar el dolor durante el parto. Aun así, no siempre elimina por completo las sensaciones y requiere una mayor monitorización y acceso intravenoso. Puede reducir la movilidad y se asocia con una segunda fase del parto más larga y una mayor probabilidad de utilizar fórceps o ventosa, por lo que es importante conocer sus beneficios y posibles efectos antes de tomar una decisión.
Y algo importante, pedir una epidural no significa quehayas fracasado ni que hayas hecho una peor preparación para el parto.Prepararte también significa conocer las diferentes opciones disponibles ysaber que puedes cambiar de decisión según cómo te sientas y lo que necesitesen cada momento.
El parto puede ser diferente de lo que imaginabas y lo que necesitas al principio puede no ser lo mismo que necesites unas horas después. Una ducha, el movimiento, el masaje o el acompañamiento pueden ser suficientes en un momento y dejar de serlo a medida que las contracciones se hacen más intensas.
En ese caso, existen diferentes opciones de analgesia. El óxido nitroso puede utilizarse durante las contracciones y tiene un efecto rápido, aunque su alivio es limitado. Los opioides pueden utilizarse en determinados casos, pero también tienen un efecto más limitado y pueden producir somnolencia, náuseas o vómitos. La epidural, por su parte, proporciona un alivio del dolor más eficaz, aunque requiere mayor monitorización y puede limitar la movilidad.
Por eso, no es necesario entender el manejo del dolor como una elección entre “aguantar” o “pedir la epidural”. Puedes empezar con unas herramientas y añadir otras si las necesitas, siempre valorando junto al equipo sanitario qué opciones son adecuadas para ti en ese momento.
Y si finalmente necesitas una epidural, eso no significa que hayas fracasado ni que hayas preparado peor tu parto. La preparación también consiste en conocer las alternativas y saber qué puedes esperar de cada una.
Lo más importante, no tienes que demostrar nada
El parto no es una prueba para demostrar cuánto dolor puedes soportar.
Puedes querer una epidural. Puedes combinar diferentes estrategias.
No hay una única manera correcta de vivir el parto.
Y esa es quizá la idea más importante con la que queremos que te quedes;
Informarte no significa decidir cómo será tu parto.Significa tener más herramientas para decidir cuando llegue el momento.
La epidural proporciona un alivio muy eficaz, aunque nosiempre es completamente efectiva y puede necesitar ajustes.
Sí. Prepararte no consiste únicamente en aprender técnicas para afrontar el dolor sin medicación. También significa entender qué ocurre durante el parto, conocer tus opciones, saber qué puedes esperar de la analgesia y aprender cómo puede ayudarte tu acompañante.
No puedes saber de antemano cómo vas a vivir el dolor, y tampoco necesitas demostrar que puedes “aguantarlo”. Cada parto y cada mujer son diferentes. Prepararte te permite conocer herramientas y opciones para ir adaptándote a lo que necesites en cada momento.
No existe una opción que haga que un parto sea mejor que otro. Utilizar o no analgesia es una decisión personal que puede depender de tus preferencias,de cómo evolucione el parto y de tu situación clínica.
Sí. Conocer algunas posiciones, formas de sujetarte, masajes o maneras deofrecer apoyo puede ayudarle a participar activamente y a saber cómoacompañarte cuando llegue el momento.
No necesitas plantearlo como una decisión rígida. Lo recomendable es informarte durante el embarazo sobre las opciones disponibles y comunicar tus preferencias al equipo sanitario.

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