October 20, 2026

Ritmo circadiano del bebé: cómo aprende a distinguir el día de la noche

Bebé

Por Carla Quintana · Directora médica de Maternify ·Número de marcador de posición: 65.011 · Actualizado: septiembre 2026

¿Tu bebé duerme varias horas durante el día y, cuando llega la noche, parece que empieza su jornada? Si acabas de ser madre o padre, probablemente te hayas preguntado más de una vez por qué todavía no diferencia claramente entre el día y la noche.

La respuesta está, en parte, en su ritmo circadiano, el sistema interno que ayuda al organismo a organizar diferentes funciones a lo largo de un ciclo aproximado de 24 horas. En los recién nacidos este sistema todavía está madurando, por lo que su sueño no sigue inicialmente el mismo patrón día-noche que el de un adulto.

¿Qué es exactamente el ritmo circadiano?

El ritmo circadiano es uno de los mecanismos que ayuda al organismo a organizar cuándo estar despierto y cuándo dormir. Su desarrollo comienza antes del nacimiento, pero continúa después de llegar al mundo y necesita tiempo para sincronizarse con las señales del entorno.

Por eso, más que decir que un bebé “confunde” el día y la noche, podemos entender que su sistema biológico todavía está madurando y que sus periodos de sueño y vigilia aún no siguen el patrón de un adulto.

El ritmo circadiano influye, entre otros procesos, en el sueño y la vigilia, la temperatura corporal y la secreción de determinadas hormonas.

En el cerebro existe una pequeña estructura llamada núcleo supraquiasmático, situada en el hipotálamo, que desempeña un papel central en la regulación del reloj biológico. Recibe información del entorno, especialmente de la luz, y ayuda a sincronizar los ritmos del organismo con el ciclo de día y noche.

En un adulto, este sistema está bastante organizado. En un recién nacido, aunque las estructuras relacionadas con el reloj circadiano ya están presentes, su funcionamiento todavía está madurando. Esto ayuda a explicar por qué, durante las primeras semanas, el sueño y la vigilia pueden distribuirse de una forma muy diferente a la de un adulto. Según la Asociación Española de Pediatría, los recién nacidos todavía no distinguen el día de la noche, y con el paso de las semanas van aprendiendo a organizar el día.
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El papel de la luz: una de las señales que pone en hora el reloj biológico

Si hay una señal ambiental especialmente importante para el ritmo circadiano, esa es la luz. El organismo utiliza la información luminosa para saber cuándo está en un periodo de actividad y cuándo llega el momento asociado al descanso nocturno.

Esto explica por qué la diferencia entre el ambiente diurno y nocturno puede ser útil durante los primeros meses. Durante el día, la luz natural y la actividad cotidiana ofrecen señales temporales y por la noche, un ambiente más oscuro y tranquilo proporciona señales diferentes.

No se trata de mantener al bebé despierto durante el día ni de impedir que duerma con luz. El objetivo es que exista una diferencia ambiental reconocible entre el día y la noche, mientras el propio sistema circadiano continúa madurando.

¿Y qué pasa con la luz roja por la noche?

Durante el día, la exposición a la luz natural ayuda a proporcionar al organismo una señal clara de que es momento de actividad. Por la noche, en cambio, reducir la intensidad de la luz y mantener un ambiente tranquilo ayuda a reforzar la diferencia entre ambos momentos del día.

Si durante la noche necesitas encender una luz para dar el pecho, preparar un biberón o cambiar el pañal, puede ser preferible utilizar una luz tenue de tonalidad roja o ámbar en lugar de una luz blanca intensa. Estas longitudes de onda tienen un menor impacto sobre la señal circadiana que las luces con mayor componente de luz azul. Aun así, lo más importante no es que la habitación tenga luz roja, sino mantener la iluminación nocturna lo más baja posible y evitar exposiciones innecesarias a luz intensa.
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‍Melatonina y cortisol: las hormonas que ayudan a regular el sueño

Cuando hablamos del sueño infantil también aparecen dos hormonas relacionadas con los ritmos circadianos: melatonina y cortisol. La melatonina está relacionada con la señal nocturna y participa en la regulación del momento de descanso, mientras que el cortisol presenta un ritmo asociado a la vigilia y suele mostrar una mayor actividad durante las primeras horas del día.

En el recién nacido, estos ritmos todavía no funcionan de la misma manera que en un adulto. La producción circadiana de melatonina se establece progresivamente durante los primeros meses y diferentes investigaciones sitúan sus primeros patrones claros alrededor de las primeras semanas o meses de vida, con variaciones entre estudios y bebés.

Esto es importante porque significa que un recién nacido no puede regular su sueño únicamente porque cambiemos el ambiente. Podemos ofrecerle señales que acompañen el proceso, pero la maduración de su reloj biológico depende también de su propio desarrollo.

Si aun así tienes dudas sobre cómo adaptar el descanso a la edad y las necesidades de tu bebé, en Maternify puedes contar con una asesoría de sueño, en la que profesionales especializadas valoran vuestro caso y os orientan de forma individual.

¿Cuándo empieza el bebé a distinguir el día de la noche?

No existe un día concreto en el que el bebé pase de no distinguir el día de la noche a distinguirlo perfectamente. Es un proceso gradual. Algunas investigaciones sitúan alrededor de las 8-12 semanas la aparición de señales más claras de organización circadiana, mientras que otras fuentes señalan que el patrón continúa consolidándose durante los meses siguientes.

Maternify señala que durante el primer mes todavía no se distingue claramente el día de la noche y que la regulación del sueño continúa desarrollándose durante los meses posteriores.

Por eso, decir que un bebé de dos o tres meses “ya debería dormir toda la noche” no tiene demasiado sentido desde el punto de vista del desarrollo. Que su ritmo circadiano esté empezando a organizarse no significa que todos sus despertares nocturnos vayan a desaparecer.

¿Cómo podemos ayudar a diferenciar el día y la noche?

·       Aprovechar la luz natural durante el día

Durante las horas diurnas, intenta que el bebé tenga contacto con la luz natural dentro de la rutina habitual de la familia. No es necesario mantener la casa a oscuras cuando duerme una siesta. La exposición a ciclos diferenciados de luz y oscuridad puede aportar señales ambientales al sistema circadiano mientras este madura.

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·       Por la noche, menos luz y menos estimulación

Cuando llegue la noche, podemos reducir la iluminación y evitar estímulos innecesarios. Si el bebé se despierta para comer o necesita un cambio de pañal, no es necesario encender todas las luces de la habitación ni transformar ese momento en una actividad.

Esto no significa dejar de atender al bebé. Al contrario, sus necesidades siguen siendo prioritarias. La diferencia está en cómo es el ambiente mientras las atendemos, más activo y luminoso durante el día y más tranquilo y oscuro durante la noche.

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·      Mantener una actividad normal durante el día

No hace falta que toda la casa se quede en silencio cada vez que el bebé duerme. Las siestas pueden desarrollarse dentro de una actividad cotidiana razonable, siempre que el lugar donde duerma sea seguro. Esta diferencia entre el ambiente diurno y nocturno puede ayudar a crear señales temporales.

·       Crear una rutina nocturna reconocible

Las rutinas no tienen que ser rígidas. Pueden consistir en repetir una serie de pasos en un orden parecido: bajar la intensidad de la luz, cambiar al bebé, poner el pijama, alimentar, realizar una actividad tranquila y acompañarle hacia el sueño. La repetición ayuda a crear un contexto reconocible alrededor de la noche.

Una rutina de sueño predecible y repetitiva, realizada en el mismo orden, puede ayudar al bebé a anticipar que se acerca el momento de dormir. Incorporar actividades tranquilas y reducir progresivamente la luz y la estimulación favorece un entorno asociado al descanso. Estas rutinas pueden utilizarse tanto antes del sueño nocturno como durante las siestas.

·        No convertir el horario en una norma rígida

El reloj biológico del bebé está madurando y sus necesidades cambian con el desarrollo. Por eso, una rutina puede aportar estructura sin convertirse en un horario inflexible que obligue al bebé a dormir cuando todavía no tiene sueño.

Por eso Maternify siempre insiste en que los horarios deben adecuarse a la edad y que, ante las circunstancias de la familia, puede ser necesario flexibilizarlos. La idea es encontrar una estructura que pueda mantenerse en la vida real.

¿Qué ocurre a medida que pasan los meses?

Primeras semanas

Durante el primer mes, el sueño continúa muy repartido entre el día y la noche. En esta etapa todavía no existe una diferenciación clara y el sueño continúa madurando durante los primeros meses. Puedes amplia cómo es el sueño en esta etapa en nuestro artículo sobre el sueño del recién nacido.

Alrededor de las 8-12 semanas

En torno a esta etapa comienzan a detectarse señales más claras de organización circadiana. El ritmo de cortisol aparece antes y posteriormente se establece el patrón circadiano de melatonina, aunque el proceso no es idéntico en todos los bebés.

Entre los 4 y 6 meses

La organización del sueño continúa avanzando y los periodos nocturnos pueden ir adquiriendo mayor estabilidad. Aun así, el desarrollo del sueño no termina aquí y pueden aparecer cambios relacionados con nuevas habilidades, necesidades y etapas del desarrollo.  

Además, cómo las siestas y las ventanas de sueño van modificándose a medida que aumenta la edad. Esto permite entender que el patrón de sueño no permanece estático, cambia conforme cambia el niño.

El entorno también importa

Favorecer el ritmo circadiano no consiste únicamente en decidir una hora para acostar al bebé. El entorno forma parte de las señales que recibe su organismo: luz, oscuridad, actividad, tranquilidad y repetición de determinadas rutinas.

Maternify recoge entre las bases del sueño infantil elementos como el sueño diurno reparador, el sueño nocturno, una hora adecuada para dormir, una rutina positiva y tranquila, un entorno que facilite el descanso y la actividad diaria con luz natural.

En este punto también es importante no confundir un ambiente favorable al sueño con un ambiente que no tenga en cuenta la seguridad. Para el recién nacido, Maternify recomienda dormir boca arriba, sobre una superficie firme y sin objetos sueltos, además de mantener un entorno libre de humo.

Los primeros meses están llenos de dudas; sueño, higiene, alimentación, cuidados y cambios que forman parte de la adaptación del bebé. En nuestra guía encontrarás información práctica para acompañar esta etapa con mayor seguridad y confianza.

Preguntas frecuentes sobre el ritmo circadiano del bebé

¿A qué edad empieza un bebé a distinguir el día de la noche?

Las primeras señales claras de organización circadiana pueden aparecer aproximadamente entre las 8 y 12 semanas, aunque la maduración continúa posteriormente y existe variabilidad entre bebés.

¿Un recién nacido tiene ritmo circadiano?

Tiene los componentes biológicos necesarios para desarrollarlo, pero su sistema todavía no está completamente organizado. Por eso, durante las primeras semanas el sueño y la vigilia se distribuyen de forma mucho menos predecible.

¿La luz natural ayuda a regular el sueño?

La luz es una de las principales señales ambientales que intervienen en la sincronización del sistema circadiano. La exposición a ciclos diferenciados de luz durante el día y oscuridad durante la noche puede ayudar a proporcionar estas señales.

¿Las siestas deben hacerse a oscuras?

No es imprescindible que las siestas diurnas se realicen en oscuridad total. Una diferencia razonable entre el ambiente del día y el de la noche puede ayudar a proporcionar señales temporales al bebé.

¿Por qué mi bebé sigue despertándose por la noche aunque ya distinga el día de la noche?

Porque el ritmo circadiano es solo uno de los factores que intervienen en el sueño. La alimentación, los ciclos de sueño, el desarrollo, las nuevas habilidades y las necesidades individuales también pueden influir en los despertares.

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