
Por Carla Quintana · Directora médica de Maternify·Número de marcador de posición: 65.011 · Actualizado: septiembre 2026
Los primeros mocos, los estornudos y esa tos que aparece justo cuando empieza a refrescar suelen generar muchas dudas en las familias. ¿Es un resfriado? ¿Hay que hacer lavados nasales? ¿Puede salir a la calle? ¿En qué momento conviene consultar con el pediatra?
Los resfriados son infecciones respiratorias causadas por virus y son frecuentes durante la infancia. En otoño e invierno aumentan las infecciones respiratorias y el contacto cercano entre personas puede facilitar su transmisión. Aunque la mayoría de los catarros son leves, los bebés pequeños necesitan una vigilancia especial porque todavía no pueden expresar cómo se encuentran y la congestión puede dificultarles las tomas y el descanso.
En este artículo te explicamos por qué son más frecuentes los resfriados durante estos meses, qué puedes hacer para aliviarlas molestias de tu bebé y cuáles son las señales que indican que necesita atención sanitaria.
Los resfriados están causados por virus respiratorios, como los rinovirus, que se transmiten de una persona a otra a través de las secreciones respiratorias y el contacto con manos contaminadas. Aunque pueden aparecer durante todo el año, algunos virus respiratorios circulan con mayor frecuencia en otoño e invierno. El frío no provoca directamente el resfriado, pero los cambios en nuestros hábitos durante estos meses pueden favorecer los contagios.
Durante esta época pasamos más tiempo en espacios cerrados y con menos ventilación, lo que facilita la transmisión de los virus. En el caso de los bebés, el contacto con hermanos escolarizados, las guarderías y las reuniones familiares puede aumentar las posibilidades de exposición. Por eso, es habitual que los primeros meses en la escuela infantil coincidan con varios episodios de resfriado.
Además, el sistema inmunitario del bebé continúa desarrollándose y todavía está adquiriendo experiencia frente a muchos virus con los que no han tenido contacto previo. Esto no significa necesariamente que tengan las defensas bajas, sino que aún están construyendo su respuesta frente a diferentes microorganismos. También, la mucosidad cumple una función protectora, ya que ayuda a retener partículas y microorganismos que entran por la nariz.
¿Es normal que un bebé tenga varios resfriados al año?
Sí. Durante los primeros años de vida, los niños pueden tener varios catarros al año, especialmente si acuden a una escuela infantil o conviven con otros niños. Esto puede dar la sensación de que están constantemente con mocos, porque un episodio puede prolongarse varios días y enlazarse con otro.
Sin embargo, no conviene atribuir cualquier síntoma aun resfriado sin más. La edad del bebé, su estado general, la respiración, la alimentación y la evolución de los síntomas ayudan a valorar si se trata de un cuadro leve o si necesita una revisión.
Los síntomas pueden variar según el virus y la edad delbebé. Los más habituales son:
¿Qué significa el color de los mocos?
El color de la mucosidad puede cambiar a lo largo del resfriado. Puede comenzar siendo transparente y volverse blanca, amarillenta o verdosa. El color verde o amarillo, por sí solo, no demuestra que exista una infección bacteriana ni que el bebé necesite antibióticos. La evolución de los síntomas y el estado general son más importantes que el color de los mocos deforma aislada.
Si la congestión empeora, aparecen dificultades respiratorias, el bebé come mucho menos o los síntomas no mejoran como cabría esperar, conviene consultar con un profesional sanitario. No es recomendable decidir un tratamiento únicamente por el aspecto de la mucosidad.
La mayoría de los resfriados infantiles son procesos leves que mejoran por sí solos en unos días. Aunque no existe un tratamiento que elimine el virus, hay medidas que pueden ayudar a aliviar la congestión y otras molestias, favorecer el descanso y mantener una buena hidratación. Durante estos días, lo más importante es observar cómo respira el bebé, si se alimenta con normalidad y cómo evoluciona, para detectar a tiempo cualquier señal que requiera valoración pediátrica.
Los bebés todavía no saben sonarse la nariz. Cuando la mucosidad les dificulta respirar, dormir o alimentarse, el suero fisiológico puede ayudar a despejar las fosas nasales. No es necesario hacer lavados deforma rutinaria si respiran bien, conviene utilizarlos cuando la congestión les provoca molestias.
La técnica debe adaptarse a la edad y realizarse con suavidad, utilizando suero fisiológico y jeringa. Evita aplicar presión excesiva. Si no tienes claro cómo hacer el lavado, puedes consultar la explicación paso a paso de cómo hacer lavados nasales a tu bebé.
Cuando la nariz está congestionada, algunos bebés necesitan hacer pausas durante las tomas o alimentarse en cantidades más pequeñas y con mayor frecuencia. Puedes ofrecer el pecho o la fórmula infantil habitual, respetando las señales del bebé y observando si consigue alimentarse sin fatigarse.
Presta atención también a los pañales mojados. Una disminución importante de la orina, la boca seca o un bebé que está mucho más decaído de lo habitual pueden ser señales de deshidratación. Si observas estos cambios, consulta con un profesional sanitario.
El humo del tabaco y otros irritantes pueden empeorar las molestias respiratorias. Mantener la casa libre de humo, ventilar las habitaciones y evitar el contacto cercano con personas enfermas ayuda a reducirla exposición a agentes que pueden afectar a las vías respiratorias.
No hace falta abrigar al bebé en exceso ni mantenerlo encerrado por el simple hecho de tener mocos. Lo importante es que esté cómodo, evitar los cambios extremos de temperatura y valorar cómo se encuentra. Si quieres más información práctica, puedes consultar el artículo de Maternify sobre cómo abrigar al bebé según la temperatura y la estación.
Los antibióticos no sirven para tratar el resfriado común, ya que está causado por virus. Tampoco conviene administrar jarabes para la tos, descongestionantes u otros medicamentos de venta libre a un bebé sin indicación de un profesional sanitario.
Si tiene fiebre o parece encontrarse mal, consulta qué medidas son adecuadas para su edad y situación. Para resolver dudas sobre la dosificación, Maternify dispone de calculadoras de Dalsy/ibuprofeno y Apiretal que pueden servir como apoyo informativo. Sin embargo, no sustituyen la valoración sanitaria ni las indicaciones del prospecto o del pediatra. No administres medicamentos por tu cuenta a un bebé pequeño. En menores de tres meses, una temperatura de 38 °C o superior requiere valoración médica urgente.
¿Cuándo hay que acudir al pediatra?
Aunque muchos catarros son leves, es importante reconocer las señales que requieren atención médica. No hay que esperar a que aparezcan todos los síntomas ni confiar únicamente en la temperatura para valorar la gravedad de la situación.
Busca atención médica urgente si el bebé presenta alguno de estos signos:
Si presenta dificultad respiratoria intensa, coloración azulada o un deterioro importante de su estado general, acude a Urgencias o llama al 112.
También conviene consultar si los síntomas empeoran, no muestran mejoría después de unos 7-10 días o la fiebre persiste o reaparece.
¿Puede ser un resfriado o una bronquiolitis?
La congestión y la tos pueden aparecer en distintas infecciones respiratorias. En los bebés, algunos virus pueden causar bronquiolitis, una infección que afecta a las vías respiratorias pequeñas y que puede provocar respiración rápida, silbidos o dificultad para alimentarse. No siempre es posible distinguirla de un catarro únicamente por los primeros síntomas.
Si notas que tu bebé respira con esfuerzo, come mucho menos o empeora después de unos días de síntomas leves, solicita una valoración médica. No esperes a que los mocos cambien de color para decidir si necesita atención.
Si tienes dudas sobre cómo interpretar los síntomas, Maternify cuenta con un servicio de Pediatría online, mediante videollamada, para consultas que no requieren atención inmediata. Este servicio no sustituye a Urgencias: ante señales de alarma hay que buscar atención presencial inmediata. Si no sabes qué opción encaja con tu situación, puedes contactar gratuitamente con nuestras asesoras para orientarte sobre los servicios disponibles.

No es posible evitar todos los contagios, pero sí reducir algunas de las oportunidades de transmisión. La prevención no consiste en aislar al bebé, sino en incorporar hábitos sencillos en casa y durante el contacto con otras personas.
Durante estos meses también es importante no confundir prevención con sobreprotección. Un bebé puede salir a pasear si se encuentra bien y las condiciones son adecuadas, no es necesario evitar siempre el exterior por miedo a que se resfríe. Los virus son la causa de los catarros.
Los primeros resfriados pueden generar incertidumbre, especialmente cuando el bebé es muy pequeño. Saber cómo aliviar la congestión, cuándo consultar y qué señales vigilar ayuda a tomar decisiones con más tranquilidad, sin recurrir a remedios innecesarios.
Si tienes dudas sobre los síntomas de tu bebé o no sabes cómo actuar ante un resfriado, puedes consultar con el servicio de Pediatría online de Maternify.
También puedes consultar nuestra Guía de Cuidados Esenciales del Bebé, que reúne información práctica sobre los cuidados cotidianos y las señales de alarma.
La mayoría de los resfriados mejora en aproximadamente una semana, aunque la tos o la congestión pueden prolongarse más tiempo. Si los síntomas duran más de 7-10 días sin mejorar, empeoran o aparecen nuevas señales de alarma, conviene consultar con el pediatra.
Sí, pueden volverse amarillos o verdes durante la evolución de un resfriado. El color por sí solo no indica que exista una infección bacteriana ni que sean necesarios antibióticos. Hay que valorar el estado general y la evolución de los síntomas.
No es necesario hacerlos por rutina si el bebé respira bien. Pueden ayudar cuando la congestión le dificulta alimentarse o descansar. Deben realizarse con suero fisiológico y una jeringa.
Si el bebé se encuentra bien, respira sin dificultad y no presenta señales de alarma, un paseo puede ser compatible con su recuperación, adaptando la ropa a la temperatura y evitando el contacto cercano con personas enfermas. Si es muy pequeño o presenta síntomas importantes, consulta con un profesional sanitario.
En bebés menores de tres meses, una temperatura de 38 °C o superior requiere valoración médica urgente. A cualquier edad, la dificultad respiratoria, el decaimiento marcado o los signos de deshidratación requieren atención sanitaria.
Los antibióticos no actúan frente a los virus que causan el resfriado común. Los jarabes y otros medicamentos para la tos o la congestión tampoco deben administrarse a bebés sin indicación sanitaria, ya que pueden no ser eficaces y causar efectos adversos.
Puedes recurrir al servicio de Pediatría online y a domicilio. Si no tienes claro qué servicio necesitas, puedes contactar con el equipo de Maternify. Ante dificultad respiratoria intensa, coloración azulada o cualquier situación que requiera atención inmediata, llama al 112 o acude a Urgencias.

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